Una alumna y su compañera, entre risitas, me atajan en la puerta de la Sala de profesores. Vienen con unas hojas dobladas en la mano.
- Profe, antes de pasarlo, le quiero decir lo que hice para la entrevista que tenemos que entregar. Yo le hice la entrevista a una tía mía que es Ginecóloga.
- Ah, buenísimo!
- Sí, pero le pregunté algunas cosas... le quiero mostrar antes de entregarlo las cosas que le pregunté- me dice y baja la vista,entre risas nerviosas.
- Bueno, dejamelo que lo miro- le contesto, pensando qué tema pecaminoso podría llegar a aparecer en una entrevista con una médica.
Por eso, antes de entrar a la adorable sala de descanso profesoril le pego una ojeada y leo preguntas como:
¿Qué tipos de orgasmos tienen las mujeres?
¿Siempre se tienen orgasmos en la relación sexual? ¿Cuántos?
¿Qué son los lubricantes y para qué se usan?
Sonrío complacida al advertir que el TP sobre Entrevista les sirvió para evacuar ese tipo de dudas. Pero como no deja de parecerme cómica esa actitud culposa frente a tales temas, y evidentemente sin conocer bien los bueyes con los que aro, suelto sobre la mesa la anécdota frente a mis colegas.
Esperaba risas cómplices o algo así y en lugar de eso... sólo expresiones de incomodidad, disgusto y desaprobación, cosas como: "Son terribles éstas", "Qué maleducados que son, por Dios", "Qué desubicación", "Eso lo hacen para provocar".
Pero los laureles se los lleva la gladiofanta de la punta de la mesa, a mi lado:
- Ay, por favor, qué se hace ésa, se hace la modosita, claro, se hace la timidita para venir a preguntarte si puede entregar eso...
- Ah, porque tienen que presentar la entrevista ante todo el curso, por eso- la corto.
- Sí, seguro, quién le cree, se hace la tímida y la zoncita con vos pero bien que para preguntar lo que preguntó no tuvo verngüenza, qué caraduras que son, por favor (cara de asco, una cara irreproducible como si estuviéramos hablando de cómo matar sapos de a poquito o despellejar gatos).
- Eh, qué?, no -balbuceo pasando de la risa a la cara de "¡No lo puedo creer!"- ni que estuviéramos en la Edad Media, ja- digo sin que se me escuche bien, tratando de resultar sarcástica, cosa que no me sale nunca (quedo a lo sumo, como la loca que habla sola). Por eso me siento salvada por el timbre.Y una vez más, salgo raudamente. No sin pensar lo que agradezco poder expresar en este espacio: "Si estas brutas supieran lo que es un orgasmo, seguramente no serían lo forras y amargadas que son".
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