La profesora joven e impetuosa.
La que se lleva bien con los chicos-as.
La profesora alegre.
La profesora que siempre está pensando en algún proyecto o actividad nueva.
La profesora cumplidora.
La profesora que no se queja del sueldo.
Y mis colegas entrecruzan miradas con sorna y alguno o alguna dice, mientras me señala con la cabeza:
- Je, se nota que recién empieza, todo ese entusiasmo...
- Sí, eso me suelen decir, aunque ya hace 12 años que doy clase...
- ¿Cómo? ¿Con esa carita? Te daba menos edad.
- Gracias.
- Bueno, entonces será que sos así porque sos soltera. Claro, soltera y sin hijos, así es fácil.
Yo me pregunto, será esa la solución al problema de la educación? tomar profesores solteros y sin hijos para que puedan cumplir su tarea con idoneidad? Gente del Ministerio, tome nota!
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